23 de octubre del 2020

Volvo prueba camiones eléctricos para construcción

 |   23 de octubre del 2020

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Tras el éxito de la producción en serie de los camiones eléctricos para el transporte urbano y la recolección de basura, Volvo Trucks comienza en Europa el testeo de camiones para la construcción totalmente eléctricos que serán probados en operaciones reales con clientes.

 

Con el fin de satisfacer la creciente demanda en reducción de ruidos y emisiones, Volvo Trucks comienza en octubre las pruebas de camiones totalmente eléctricos para la industria de la construcción, especialmente en zonas urbanas sensibles. Dos camiones pesados 100% eléctricos serán entregados para la empresa Swerock, uno de los mayores proveedores escandinavos de material y servicios para la industria de la construcción.

Se trata de un Volvo FM eléctrico equipado con trompo de hormigón para las entregas a clientes y un Volvo FMX eléctrico equipado con grúa que se utilizará en proyectos de infraestructura más grandes.

«Los camiones utilizados en la construcción suelen requerir más potencia y robustez que en muchas otras industrias, y los camiones eléctricos no son una excepción», dice Jonas Odermalm, Vicepresidente de Electromovilidad de Volvo Trucks. “Nuestra propuesta de valor debe poder responder a las demandas de alta productividad y disponibilidad, y al mismo tiempo ofrecer los beneficios de la reducción de las emisiones y el menor ruido que conlleva un tren motriz totalmente eléctrico. Por eso las pruebas de campo junto con la colaboración de los clientes son claves para el proceso de desarrollo de esta tecnología”.

Beneficios

El proyecto evaluará cómo los camiones eléctricos pueden ser utilizados para incrementar la eficiencia y reducir el impacto ambiental. Además de analizar el rendimiento de los vehículos, las pruebas también se destinan a examinar el ecosistema general de electromovilidad, para ayudar a encontrar oportunidades en cuanto a puntos de carga, acordes a las demandas de productividad. Los beneficios de los vehículos eléctricos para los entornos urbanos serán medidos en términos de un transporte más silencioso, mayor seguridad en operación y comodidad del conductor.

«Este tipo de pruebas son valiosas para ayudarnos a comprender mejor las operaciones de los clientes y cómo les afectaría la electrificación en el día a día en términos de ciclos de conducción, capacidad de carga, disponibilidad del vehículo, autonomía y otros parámetros, y con todos los beneficios de utilizar un transporte más silencioso y limpio», dice Ebba Bergbom Wallin, Gerente de Negocios de Electromovilidad de Volvo Trucks.

Swerock

Swerock es uno de los mayores proveedores escandinavos de material y servicios para la industria de la construcción, con más de 360 canteras y 60 fábricas de hormigón. Swerock también trabaja con el reciclaje, con el fin de responsabilizarse con el medio ambiente y reducir la extracción de nuevo material. Swerock forma parte del Grupo Peab, que tiene alrededor de 17.000 empleados y unas ventas netas de 56.000 millones de coronas suecas.

«Junto con Volvo Trucks estamos dando un gran paso hacia el transporte climáticamente inteligente. Esto nos brindará un acercamiento muy significante a los camiones del mañana que reducirán las emisiones fósiles.  Ya tenemos 15 camiones hormigoneros híbridos y a través de este proyecto estamos probando vehículos que funcionan completamente con electricidad», dice Hans Orest, Gerente de División de Swerock y parte del Grupo PEAB. La primera prueba con clientes de camiones eléctricos de Volvo para el segmento de trabajo pesado puede resumirse así:

  • El test de dos vehículos eléctricos: un Volvo FM con trompo de hormigón y un Volvo FMX con grúa.
  • El proyecto está dirigido conjuntamente por Volvo Trucks y Swerock, con el apoyo de JOAB y Saraka.
  • El Volvo FM eléctrico entregará hormigón a los clientes de Swerock en las zonas urbanas.
  • El Volvo FMX eléctrico con grúa se utilizará principalmente en grandes proyectos de infraestructura y construcción urbana.

Más noticias
25 de febrero del 2026

En un contexto de márgenes ajustados, mayores exigencias operativas y una aceleración inédita de la transformación digital, el canal de distribución del agro enfrenta decisiones estratégicas que ya no pueden postergarse. Con ese diagnóstico como punto de partida, el Congreso de Distribuidores del Agro – 4ª Edición (CDA 2026) propone una agenda centrada en los desafíos reales que hoy atraviesan productores, proveedores y distribuidores.

El 21 de abril, en GoldenCenter Buenos Aires, referentes del sector abordarán temas clave como la eficiencia en el canal, el impacto de los costos logísticos y financieros, el rol del capital humano en la transformación del negocio y el avance de la digitalización. El encuentro cerrará con una mirada integral sobre la necesidad de repensar los modelos tradicionales para avanzar con éxito en un entorno cada vez más exigente. El foco estará puesto en decisiones concretas, lejos de recetas teóricas y con anclaje en la realidad cotidiana del canal distribuidor.

5 grandes ejes: cuando seguir haciendo lo mismo no alcanza

La jornada comenzará poniendo ese diagnóstico sobre la mesa. No desde la teoría, sino desde la experiencia diaria del distribuidor, que hoy debe tomar decisiones estratégicas en un contexto mucho más incierto y complejo que el de años atrás.

  1. Rol del distribuidor: A partir de allí, el foco se desplaza hacia uno de los debates centrales del encuentro: ¿es necesario reinventar el rol del distribuidor? El eje no está puesto únicamente en la logística o en la tecnología, sino en las personas y en su capacidad para articular procesos, datos y herramientas en un negocio cada vez más demandante.
  2. Eficiencia: Ese planteo se conecta directamente con otro de los grandes temas del CDA 2026: la eficiencia. Costos logísticos, estructura financiera, decisiones comerciales y errores que se repiten, forman parte de un panel pensado para hablar sin eufemismos sobre los factores que hoy condicionan la rentabilidad del canal.
  3. Digitalización: La agenda también dedicará un espacio central a la inteligencia artificial y la digitalización, no como conceptos abstractos, sino como herramientas prácticas para mejorar márgenes, ordenar procesos y competir en mercados cada vez más exigentes. Desde la automatización de tareas hasta el uso estratégico de datos propios, se analizará cómo la tecnología puede jugar a favor cuando se integra con personas, procesos y propósito.
  4. Análisis del canal: En la recta final, la jornada vuelve a mirar el negocio en su conjunto: qué canal va a necesitar el agro en los próximos años. ¿Cómo cambian las demandas de productores y proveedores? ¿De qué manera el distribuidor puede adaptarse a un mercado más digital, exigente y diverso, sin perder identidad ni competitividad?
  5. Sostenibilidad: El cierre del encuentro reunirá miradas complementarias de proveedores, productores y distribuidores, en un panel orientado a debatir cómo construir relaciones sostenibles en un ecosistema agropecuario cada vez más complejo y demandante.

Las voces que protagonizarán el debate

Este año acompañan al CDA 2026 numerosos especialistas y referentes del sector, entre ellos:

  • Marcelo Renzulli, consultor y docente en Logística y RRHH
  • Carlos Lamas, consultor en Desarrollo de Negocios
  • Soledad Fernández (fyo)
  • Santiago Bulat (Invecq Consultora Económica)
  • Sebastián Suárez (Bits0 y ATBS.ai)
  • Juan Pablo Cosentino (IAE Business School)
  • Romina Verstraete (Quintino)
  • Germán Di Bella (Bio4 Argentina)
  • María Sanguinetti (Bayer)
  • Virginia Putignano (tambo La Caridad)
  • Jerónimo Araujo Müller (SIGMA Agro)
  • Álvaro Moreno (INDECAR)
  • Carlos Francescutti (Agrozulkas Lincoln)
  • Diego Peydro (Agro TV).

Asegurá tu lugar

El CDA 2026 se presenta como un espacio de reflexión estratégica y conversación honesta sobre el futuro del canal, que reúne a todos los eslabones productivos de esta cadena, en un momento bisagra para el negocio agroindustrial.

Toda la información sobre la agenda y los conferencistas está disponible en https://cda.enfasis.com/Capacitacion.

La inscripción es sin cargo, con cupos limitados, y ya se encuentra abierta en https://cda.enfasis.com/registro.

Mirá el video donde Luis Mogni, co-organizador del CDA, adelanta los ejes del congreso:

23 de marzo del 2026

Por el Ing. Fabián Chafir, Socio de IFC Consulting (2° entrega).

Leé la primera entrega de este artículo, aquí: Conflicto con Irán: impacto en transporte, rutas logísticas y costos globales

El transporte es una industria de márgenes ajustados: un cambio en el combustible impacta directamente en tarifas, recargos, contratos y decisiones de inventario. Oxford Economics proyecta que, en el segundo trimestre de 2026, el Brent podría promediar 79 USD por barril, es decir, 15 USD por encima de su previsión base, en un escenario de disrupción de corta duración.

Incluso si el impacto fuera transitorio, la volatilidad obliga a renegociar mecanismos de fuel surcharge, revisar presupuestos y replantear el mix modal: qué cargas se trasladan por vía marítima, aérea o terrestre.

El informe también señala que las reservas estratégicas de petróleo —equivalentes a 90 días— aportan un margen para gestionar interrupciones temporales sin escasez, aunque no descartan un conflicto prolongado.

En términos logísticos, esto implica una doble exigencia: planificar la continuidad operativa y, al mismo tiempo, preparar escenarios de estrés.

Impactos regionales que se convierten en disrupciones logísticas

Un error frecuente es considerar que los conflictos regionales tienen efectos acotados. En realidad, el transporte global conecta regiones a través de rutas, costos y disponibilidad de capacidad.

Los impactos geopolíticos suelen concentrarse en las zonas afectadas, pero en un contexto de mayor incertidumbre, el shock puede amplificarse. Para la logística, el canal más inmediato de transmisión es el precio de los commodities —especialmente la energía—, seguido por eventuales tensiones financieras.

En Oriente Medio, los países del Consejo de Cooperación del Golfo presentan mayor exposición. Las proyecciones de crecimiento para 2026 fueron ajustadas a la baja, con impactos más marcados en Qatar y Emiratos Árabes Unidos. En este último, además, se suma el efecto de una fuerte caída del turismo.

Menos turismo implica menos vuelos, menor consumo en destino y una reconfiguración de las redes de transporte: cambian frecuencias, conectividad, flujos y precios.

¿Qué deberían hacer las empresas?: 5 líneas de acción

No existe una solución única para este tipo de crisis, pero sí prácticas clave que permiten gestionar la incertidumbre:

  1. Diversificar rutas y modos. Combinar transporte marítimo, ferroviario y aéreo según el nivel de criticidad. Separar lo urgente de lo importante reduce el uso innecesario de capacidad premium.
  2. Rediseñar buffers de inventario. Si los tiempos de tránsito se vuelven inciertos, el stock de seguridad y el stock en tránsito deben recalibrarse. El objetivo no es tener más inventario, sino tenerlo mejor ubicado.
  3. Revisar contratos. Incorporar cláusulas claras de recargo por riesgo (war risk), condiciones de re-routing y acuerdos de capacidad mínima. Donde sea posible, negociar bandas de ajuste por combustible.
  4. Fortalecer la inteligencia operativa. En aviación, las operaciones dependen de condiciones dinámicas del espacio aéreo. El monitoreo continuo —estado de vuelos, comunicaciones y alertas— se vuelve crítico tanto para pasajeros como para carga.
  5. Gestionar seguros y cumplimiento. Revisar coberturas, exclusiones y requisitos de ruta. Una póliza mal alineada puede transformar un atraso en una pérdida total.

Escenarios logísticos: del desvío al rediseño de redes

Si la disrupción se limita a semanas, el sistema tenderá a absorber el impacto mediante reservas, reprogramación de vuelos y ajustes temporales en seguros, con un aumento de costos pero sin ruptura estructural.

Sin embargo, si el conflicto se prolonga, el transporte entra en una fase de rediseño: rutas alternativas más permanentes, contratos de mayor plazo, relocalización de inventarios y una presión sostenida sobre las tarifas.

En este contexto:

  • Aviación: redes más fragmentadas, hubs operando por debajo de su capacidad y mayor dependencia de conexiones indirectas.
  • Marítimo: incremento en el uso de rutas más largas y riesgo de congestión en puertos alternativos.
  • Terrestre y regional: saturación de pasos fronterizos y nodos intermodales por cambios bruscos en la demanda.

El conflicto vinculado a Irán pone en evidencia que el transporte no solo es un sector afectado, sino también el canal a través del cual una crisis se vuelve global. Cuando se interrumpen envíos por el estrecho de Ormuz o se cancelan vuelos por restricciones del espacio aéreo, no solo se compromete la movilidad: se ve afectada la fluidez de las cadenas de suministro y la capacidad de las economías de operar con normalidad.

27 de mayo del 2026
En el marco del 172° aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el presidente de la Nación, Javier Milei, realizó un anuncio de reducción de derechos de exportación para algunos productos agroindustriales e industriales.

En principio, a partir de junio el trigo y la cebada pasarían a tributar 5,5% de retenciones frente a la alícuota del 7,5% actual. Para la soja, las reducciones comenzarían a operar a partir de enero del 2027. El ritmo mensual sería de entre 0,25 y 0,5 puntos porcentuales en función de la evolución de la recaudación tributaria. El esquema de disminución para la soja se extendería hasta 2028 (no se aclaró el mes).

Para el sector industrial las rebajas comenzarían a operar en julio de 2026 hasta junio de 2027. En ese momento alcanzarían el 0% e incluye a la industria automotriz, la petroquímica y las maquinarias.

Cabe recordar que Argentina es uno de los pocos países que cobra este tipo de impuestos a sus exportadores. En 2023 tan solo 28 países aplicaban retenciones a las exportaciones, frente a los 33 que lo hacían en 2022 y los 40 en 2021, lo cual marca una tendencia a la eliminación de estos tributos. En 2025, los derechos de exportación en Argentina representaron el 6,6% del valor exportado.

9 de diciembre del 2025

La industria logística vive un proceso de transformación sin precedentes. Automatización, inteligencia artificial, visión de datos, descarbonización, nuevos modelos de distribución, talento digital y sostenibilidad son solo algunos de los desafíos que marcarán el 2026.

Con esta realidad como punto de partida, Énfasis Logística anuncia su Calendario Editorial 2026, un plan completamente renovado que, por primera vez, propone un eje temático transversal para cada edición, alineado con las tendencias más relevantes del sector y con las necesidades de los profesionales de la cadena de suministro en Argentina y Latinoamérica.

Mirá el calendario completo aquí.

Alcance ampliado y distribución estratégica

El 2026 combinará ediciones digitales con ediciones impresas, las cuales se distribuyen de manera especial en los eventos más importantes del sector. Estarán presentes en: Encuentro CEDOL, Congreso de Distribuidores del Agro – 4° Edición, Expologísti-k, FIEL Management Logístico 2026 y Encuentro ARLOG, garantizando una visibilidad superior para contenidos y anunciantes.

Los ejes temáticos 2026: logística del futuro con una mirada integral

Cada edición del año está construida sobre un gran tema central que actúa como hilo conductor.

FEBRERO – Directorio de Proveedores 2026: La edición que inaugura el año funcionará como guía de consulta permanente para decisores logísticos.

MARZO – Operaciones logísticas integradas y conectadas: La logística entra en una etapa de hiperconectividad donde datos, sistemas y procesos se integran para crear cadenas ágiles, predictivas y resilientes. Los contenidos profundizarán la evolución hacia operaciones unificadas, inventarios autónomos, ruteo inteligente y flotas conectadas.

ABRIL – El nuevo ecosistema agro-logístico: El agro se redefine a partir de la digitalización, la eficiencia sostenible y la integración entre distribuidores, distribuidores y productores. Se abordarán temas críticos como seguridad de insumos, agro 5.0, trazabilidad, alianzas estratégicas, última milla rural y gestión generacional de los equipos.

MAYO – Logística descarbonizada y sustentable: La presión ambiental global exige cadenas más limpias. Esta edición analiza cómo la logística reduce emisiones mediante energía renovable, electromovilidad, logística inversa, optimización energética y nuevos modelos de distribución sostenible en agro y ciudad.

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JUNIO – Nuevos horizontes del E-commerce: El comercio electrónico acelera su madurez y empuja a la logística a innovar en velocidad, precisión y proximidad. Se explorarán tendencias emergentes como reposición ultrarrápida, microfulfillment, entregas autónomas y equipos mixtos humano-robot.

JULIO – Colaboración extendida y ecosistemas: La competencia se transforma en colaboración. Startups, 3PLs, operadores, fábricas y distribuidores forman ecosistemas que comparten datos, infraestructura y visibilidad para ganar eficiencia colectiva. Marketplaces, inventarios integrados, monitoreo en tiempo real y liderazgo colaborativo.

AGOSTO – Talento y liderazgo en la Supply Chain: La revolución digital exige un nuevo tipo de profesional. Esta edición analiza al “operador digital”, a los líderes 4.0, los equipos híbridos, las competencias del futuro y la formación logística necesaria para acompañar la automatización creciente.

SEPTIEMBRE – Economía circular y logística regenerativa: La sostenibilidad avanza hacia la regeneración. Esta edición explora la circularidad aplicada a pallets, envases, contenedores, residuos, trazabilidad del ciclo de vida y logística inversa, con casos regionales y modelos de negocio emergentes.

OCTUBRE – Infraestructura que impulsa la competitividad: LATAM vive un punto de inflexión en infraestructura logística. Se analizará el avance en parques logísticos de última generación, corredores bioceánicos, integración ferroviaria y vial, intermodalidad, visibilidad 360° y control de temperatura en ruta.

NOVIEMBRE – El futuro de la logística: qué esperar hacia 2030. La mirada de cierre del año lleva al lector a un escenario de alta innovación: IA aplicada a toda la cadena, abastecimiento predictivo, depósitos autónomos, Supply Chain autosuficiente, agro del futuro y transporte inteligente. Una edición pensada para anticipar lo que viene.

La revista inicia así un año clave, acompañando la evolución de la logística con información especializada, análisis de calidad y la visión de los referentes más importantes de Argentina y Latinoamérica.

9 de febrero del 2026

La reputación corporativa atraviesa un cambio estructural. En un ecosistema dominado por buscadores con inteligencia artificial, feeds personalizados y asistentes generativos, la percepción pública ya no se construye únicamente a partir de lo que comunican las organizaciones, sino de cómo los algoritmos interpretan y amplifican esos mensajes.

En Latinoamérica, la polarización, la velocidad de circulación del contenido y la fragmentación del ecosistema mediático profundizan este desafío.

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Algoritmos como coproductores de reputación

“Los algoritmos no solo distribuyen contenido, también condicionan la percepción que el público desarrolla de una marca”, explica Roger Darashah, socio y cofundador de Latam Intersect. Comunicados y declaraciones pueden ser resumidos o reinterpretados por la IA, priorizando lo emocional y fijando narrativas que luego resultan difíciles de revertir.

Nuevos riesgos reputacionales impulsados por IA

Deepfakes, campañas automatizadas y desinformación cada vez más sofisticada generan nuevos riesgos para las organizaciones. “Hoy no se trata de rumores espontáneos, sino de campañas planificadas que utilizan tecnología y segmentación para parecer legítimas”, advierte Claudia Daré, fundadora de Latam Intersect.

Coherencia y ética como activos estratégicos

En este contexto, las organizaciones mejor preparadas son aquellas que cuentan con narrativas claras, coherentes y verificables antes de que ocurra una crisis. La ética, la transparencia y la consistencia ya no son solo valores, sino señales que los algoritmos reconocen y priorizan.

En la era de la inteligencia artificial, la reputación no se improvisa. Se construye todos los días a partir de mensajes claros, coherencia narrativa y una estrategia de comunicación pensada tanto para las personas como para los algoritmos.