20 de octubre del 2020

Juan Aguilar es el nuevo presidente de FAETyL

 |   20 de octubre del 2020

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En el marco de una sesión ordinaria, la comisión directiva de la Federación Argentina de Entidades de Transporte y Logística (FAETyL) se reunió de manera digital para hacer oficial el traspaso de autoridades. El presidente saliente, Jorge López, se despidió luego de un año de intenso trabajo, en el que se posicionó a la federación como la más representativa del sector.

 

En un encuentro en el que predominó el buen ánimo, se repasó con satisfacción la labor realizada en el último tiempo. Después el ex y primer presidente, Jorge López, se despidió luego de un año de incansable trabajo, fundamental para conformar la federación y lograr que se convierta en la más representativa del sector. Mediante votación, los miembros de la comisión directiva eligieron de manera unánime a quien fuese secretario de FAETyL, Juan Aguilar.

Toda la federación agradece el valor que aportó Jorge desde su lugar para empezar a direccionar el camino y hacer crecer el espacio. Su mirada profesional y gestión fueron indispensables para llegar al lugar que FAETyL ocupa hoy.

Por su parte el flamante presidente Juan Aguilar, a través de su experiencia como presidente de CEDAB y secretario de FAETyL, demuestra amplia capacidad y conocimientos en el quehacer de la federación y en temas relacionados a la distribución y la logística. Desde FAETyL confían en el inicio de un nuevo ciclo exitoso en el sector, con el logro de más objetivos, que se traducirán en oportunidades de negocio para el sector.

Después de la votación la comisión directiva quedó conformada de la siguiente manera: Juan Aguilar, presidente; Ana Morán, vicepresidente; Hernán Sánchez, secretario; Roberto Rodríguez, tesorero; Gustavo Delgado, vocal titular.

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15 de julio del 2026
Las exportaciones argentinas de trigo atraviesan una de las mejores campañas de los últimos años. En lo que va del ciclo comercial 2025/26, el cereal alcanzó un volumen récord de ventas al exterior, mientras que el complejo de aceites vegetales también registró máximos históricos, consolidando el aporte del agro al ingreso de divisas del país.

Récord histórico para el trigo argentino

Entre noviembre de 2025 y mayo de 2026, Argentina exportó 14,77 millones de toneladas de trigo, el mayor volumen registrado para ese período desde que existen registros comparables. El crecimiento representa 8,1 millones de toneladas más que en la campaña anterior y permitió alcanzar exportaciones por US$ 3.122 millones, con un incremento interanual cercano al 67% en valor.

Aunque durante mayo los embarques totalizaron 786.042 toneladas —por debajo del volumen registrado en abril—, el acumulado de la campaña refleja un fuerte dinamismo comercial impulsado por la competitividad del trigo argentino en los mercados internacionales.

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Diversificación de mercados y mayor competitividad

Uno de los aspectos más destacados de la campaña fue la ampliación de los destinos de exportación. La demanda proveniente de países asiáticos ganó protagonismo y permitió diversificar las ventas externas, reduciendo la dependencia de los mercados tradicionales.

Esta mayor inserción internacional estuvo favorecida por la competitividad de los precios y por la calidad del cereal argentino, factores que fortalecieron su posicionamiento en el comercio global.

Los aceites vegetales también alcanzan máximos

El buen desempeño del trigo estuvo acompañado por una sólida performance del complejo oleaginoso. Los aceites de soja y de girasol registraron valores FOB en máximos de los últimos años, impulsados por una combinación de buena producción local y una demanda internacional sostenida.

Durante 2025, la producción conjunta de ambos aceites alcanzó un récord de 10,5 millones de toneladas, mientras que las cotizaciones internacionales continuaron mostrando una tendencia alcista durante 2026, favoreciendo las exportaciones argentinas.

Un impulso para las exportaciones argentinas

El desempeño del trigo y del complejo oleaginoso refuerza el protagonismo del sector agroindustrial en el comercio exterior argentino. En un contexto donde el ingreso de divisas resulta clave para la economía, estos resultados consolidan al agro como uno de los principales motores de las exportaciones nacionales.

Las perspectivas para los próximos meses continúan siendo favorables, aunque estarán condicionadas por la evolución de los mercados internacionales, la demanda global y las próximas campañas agrícolas.

Fuentes: Monitor Agroindustrial de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC) / La Nación.

11 de febrero del 2026

Las organizaciones atraviesan un ritmo de transformación sin precedentes: inteligencia artificial, rediseño del trabajo, nuevas regulaciones, sostenibilidad y una rápida evolución de las demandas del talento. Según Harvard Business Review, las personas pasaron de atravesar dos cambios organizacionales por año a más de diez, y ese aumento en la presión interna está acelerando un fenómeno crítico: la fatiga del cambio.

Sin embargo, de acuerdo con datos mencionados en el último ebook de Olivia “Gestión del cambio, en la era de neuroplasticidad organizacional”, las empresas que alinean cultura, prácticas y procesos como verdaderas “conexiones neuronales organizacionales” son hasta 14 veces más propensas a tener éxito en sus transformaciones y reportan reducciones de hasta un 29% en la fatiga del cambio. Esto confirma que la clave competitiva de los próximos años no será la velocidad del cambio, sino la capacidad interna de adaptarse sin agotamiento ni fricción.

Desde Olivia advierten que el problema no reside en la incapacidad humana para adaptarse —el cerebro es neuroplástico por naturaleza— sino en que muchas organizaciones no están habilitando las condiciones para que esa capacidad se active a nivel colectivo. La consecuencia es clara: desconexión emocional, baja productividad y una reducción sostenida en el apoyo del talento a nuevas iniciativas.

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“La neuroplasticidad existe en todas las personas; lo que falta es que las organizaciones creen las condiciones para que esa plasticidad se transforme en comportamiento colectivo”, afirmó María Litvachkes, directora de Olivia. “El desafío ya no es limitarse a la implementación de proyectos, sino en entrenar a la empresa para aprender de manera continua. Esto requiere alinear cultura, hábitos y procesos que actúen como un sistema nervioso organizacional capaz de adaptarse sin agotamiento.”

El enfoque propuesto por la consultora se articula en tres ejes clave

  1. Alinear la cultura como el “córtex” de la organización: El mindset colectivo determina cómo se perciben el riesgo, el aprendizaje y la incertidumbre. Sin un liderazgo que cultive seguridad psicológica y propósito compartido (Líder jardinero), cualquier cambio es percibido como una amenaza.
  2. Instalar prácticas que funcionen como hábitos colectivos: Feedback continuo, experimentación y aprendizajes iterativos generan “nuevas conexiones neuronales” que facilitan la adopción, reducen el estrés operativo y fortalecen la confianza en el equipo.
  3. Ajustar procesos y estructuras para sostener la adaptación: Cuando políticas, herramientas e incluso la IA se orientan a escalar estos hábitos, el cambio deja de depender de esfuerzos excepcionales y se vuelve parte del ADN organizacional.

“Necesitamos menos líderes arquitectos y más líderes jardineros. No se trata de diseñar estructuras rígidas, sino de crear entornos fértiles para que la neuroplasticidad florezca en toda la organización”, puntualizó María Litvachkes.

En un escenario donde los cambios se aceleran y la presión sobre los equipos aumenta, Olivia concluye que las empresas que conviertan la neuroplasticidad en una metacompetencia interna no solo reducirán la fatiga, sino que lograrán una transformación sostenible y humana: “El futuro no pertenece a quienes atraviesan más cambios, sino a quienes activan la neuroplasticidad que transforma la fatiga en su mayor fortaleza.”

24 de febrero del 2026

Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), junto a Fundación CRA y la Universidad Católica Argentina (UCA), a través de su Escuela de Política y Gobierno, anunciaron la tercera edición de la Diplomatura en Políticas Públicas Agropecuarias, una propuesta orientada a fortalecer el liderazgo, la participación gremial y las capacidades técnicas dentro de la comunidad agropecuaria.

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Datos útiles

  • 📅 Inicio: abril de 2026

  • Duración: 5 meses (abril a julio)

  • 🕔 Cursada: jueves de 17/18 a 21 h

  • 💻 Modalidad: híbrida (Zoom + 3 encuentros desde UCA Puerto Madero, CABA)

  • 🎓 Requisito: título secundario

  • 💲 Arancelada

  • 📝 Evaluación: 3 exámenes online (multiple choice) + Trabajo Final

  • 🗓 Inscripciones abiertas hasta: 31 de marzo de 2026

Destinatarios

  • Dirigentes y miembros de CRA

  • Sociedades Rurales y Ateneos

  • Actores de la comunidad rural interesados en formación política y gremial

Formación para incidir en la agenda pública del agro

La diplomatura está diseñada para que dirigentes, productores, ateneístas y miembros de sociedades rurales puedan dar un paso más allá de la experiencia productiva y participar en la toma de decisiones estratégicas dentro del entramado institucional argentino.

El programa combina formación académica, análisis de casos reales y espacios de intercambio con especialistas y referentes tanto del sector público como privado, con foco en la construcción de políticas más eficientes, federales y orientadas al desarrollo productivo.

Desde CRA y Fundación CRA destacan que la iniciativa se consolida como un ámbito clave para la formación de nuevos líderes gremiales y profesionales con capacidad de incidencia en la agenda pública agropecuaria.

Más información: diplomaturas@cra.org.ar 

12 de agosto del 2026

La falta de inversión en infraestructura volvió a ocupar un lugar central entre las preocupaciones del sector agropecuario. Desde Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) advirtieron que la competitividad del campo no depende únicamente de la reducción de impuestos o de la apertura de nuevos mercados, sino también de contar con una red de transporte eficiente que permita trasladar la producción a menores costos.

El planteo fue realizado por el presidente de CRA, Carlos Castagnani, durante su participación en la Expo Laboulaye. “La competitividad no termina en la tranquera. También depende de rutas seguras, ferrocarriles eficientes y una logística moderna que nos conecte con el mundo”, sostuvo.

Según el dirigente, las rutas deterioradas, la insuficiente infraestructura ferroviaria y los elevados costos de transporte constituyen una deuda histórica con el interior productivo y condicionan el desarrollo de las economías regionales.

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Rutas, ferrocarril e Hidrovía, en el centro del reclamo

Castagnani respaldó el proceso de licitación de las rutas nacionales y reclamó un programa sostenido de inversiones para recuperar la infraestructura vial, por donde circula más del 90% de la producción agropecuaria argentina.

En paralelo, consideró prioritario avanzar en la modernización del Belgrano Cargas y consolidar una Hidrovía más eficiente y competitiva. Para CRA, estas infraestructuras son estratégicas para reducir los costos logísticos, mejorar la conectividad del interior y fortalecer la capacidad exportadora argentina.

Para Castagnani, mejorar la infraestructura resulta indispensable para que el crecimiento productivo pueda traducirse en mayor actividad, empleo y desarrollo en las provincias. “No hay una Argentina fuerte sin un interior fuerte”, afirmó.

Infraestructura y apertura comercial

Desde CRA también valoraron la ratificación del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea y los avances comerciales con Estados Unidos. Sin embargo, señalaron que la apertura de nuevos mercados debe estar acompañada por políticas que permitan a los productores argentinos competir en condiciones eficientes.

En ese sentido, la entidad volvió a reclamar la eliminación definitiva de los Derechos de Exportación (DEX) y una reducción de la presión tributaria. No obstante, el diagnóstico de CRA apunta a un problema más amplio: los costos logísticos y las deficiencias de infraestructura también impactan directamente sobre la rentabilidad y la capacidad de exportación.

Las economías regionales son particularmente sensibles a esta situación, ya que las distancias hacia los principales centros de consumo y exportación, sumadas a los costos de transporte, pueden reducir significativamente los márgenes de producción.

“La competitividad” del agro, planteó Castagnani, requiere así una mirada integral que combine infraestructura, transporte, conectividad y políticas de largo plazo.

Fuente: LA NACION.

4 de agosto del 2026
La nueva edición de la norma ISO 9001 busca transformar la manera en que las organizaciones entienden la calidad pues, además de auditorías, el proyecto final de la norma incorpora exigencias más puntuales sobre cultura de calidad, comportamiento ético, cambio climático, comunicación con clientes y aprovechamiento de oportunidades, explicó Chanel Medellín, especialista en sistemas de gestión para BSI en México.
La ISO/FDIS 9001 se encuentra en la última ase del proceso normativo y su publicación está prevista para septiembre de 2026, cuando sustituiría a ISO 9001:2015.
La ISO Survey más reciente reportó alrededor de 1.47 millones de certificados ISO 9001 y más de 2.32 millones de sitios cubiertos en el mundo. México registró 9 mil 90 certificados y se ubicó entre los tres principales mercados de América Latina, después de Brasil y Argentina. La norma sigue siendo el sistema de gestión de calidad con mayor adopción internacional.
BSI coincide en que la estructura central se mantiene con los requisitos de seguimiento, medición, auditoría, mientras los principales ajustes se concentran en liderazgo, además del contexto organizacional, planificación y uso efectivo de la información. Asimismo, la operación cotidiana recibiría modificaciones menores frente a los cambios de fondo relacionados con la gobernanza de la calidad.

Una cultura que pueda comprobarse

Uno de los cambios más significativos se encuentra en la responsabilidad de la alta dirección. El borrador refuerza la obligación de promover una cultura de calidad y un comportamiento ético que puedan observarse en las decisiones, el manejo de errores y la relación con clientes y colaboradores.
El comportamiento ético también adquiere una aplicación concreta, pues deberá reflejarse en la confiabilidad de los datos, la veracidad de los registros, la transparencia y el compromiso con las necesidades del cliente. La actualización también integra con mayor claridad el cambio climático dentro del análisis de contexto.

Riesgos, oportunidades y gestión del cambio

Otro ajuste relevante consiste en separar con mayor claridad los riesgos de las oportunidades. Mientras los primeros buscan prevenir pérdidas, interrupciones o incumplimientos, las oportunidades pueden conducir a innovación, nuevos mercados, alianzas, tecnologías y mejoras de procesos.
“Las oportunidades nos exigen arriesgar con inteligencia, invertir y capturar valor a futuro”, afirmó Medellín. El sistema de gestión deberá demostrar cómo protege la operación actual y cómo identifica posibilidades de crecimiento. Esta separación impulsará una gestión más proactiva; se abren brechas que requerirán responsables, evaluación y canales para llegar a la alta dirección, en lugar de permanecer como una lista general de buenas intenciones.
La planificación de los cambios también se fortalece ya que el borrador amplía de cuatro a siete las consideraciones explícitas para gestionar una modificación del sistema. Además de recursos y responsabilidades, deberán contemplarse la información necesaria, la comunicación, el seguimiento de la eficacia y la evaluación de resultados.

Comunicación antes de que estalle la crisis

La comunicación con clientes es uno de los puntos con mayores implicaciones operativas y reputacionales. El borrador exige proporcionar información sobre acciones de contingencia cuando una interrupción afecta el suministro de productos o servicios: “No hay tolerancia del estándar al silencio o a la improvisación cuando las cosas salen mal”, afirmó la instructora. Las organizaciones deberán prever qué comunicarán, quién será el vocero, cuándo se notificará y qué canales serán utilizados.
Y la responsabilidad se extiende a terceros: un centro de atención, operador logístico o proveedor que interactúa directamente con el cliente influye en la experiencia de calidad. La empresa deberá establecer reglas de comunicación, comportamientos esperados y mecanismos de control sobre esos servicios externos.
Las auditorías internas también deberán contar con objetivos ligados al negocio: “Cada auditoría individual no puede responder nada más a la inercia de un calendario”, indicó Medellín. El propósito podrá consistir en evaluar la eficacia de un cambio, la preparación ante una interrupción o el funcionamiento de un proceso crítico.
La revisión de ISO 9001 apunta a que la calidad dejará de medirse únicamente por la existencia de procedimientos y registros. También deberá observarse en la conducta de los líderes, la confiabilidad de la información, la respuesta ante una crisis, el control de proveedores y la capacidad para convertir los datos en decisiones.