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Cargas que son retos: lograr la meta contra viento y pandemia

 |   8 de abril del 2021


Hacer un viaje de 2.700 kilómetros con un elefante no es tarea fácil. En plena pandemia por un virus respiratorio desconocido y con las fronteras argentinas cerradas. La travesía proyectada y llevada a cabo por SLA Logística, resultó una proeza inolvidable para muchos.

Consultado por Énfasis Logística Sudamérica, Mario Nieto, mentor de SLA Logística, servicios logísticos asociados, brinda detalles de lo que, tras 40 años de experiencia en el sector, denominó como una experiencia única e inolvidable.

Era noviembre de 2019 y la empresa familiar SLA Logística recibió la noticia que había sido adjudicada a su favor  la licitación del traslado de la elefanta Mara. El animal de cuatro toneladas que vivió durante décadas en Argentina, siendo su último morada el Ecoparque de Buenos Aires.

El recorrido propuesto era realizar 2.700 kilómetros para transportar  el paquidermo y su jaula de 4 toneladas  desde Capital Federal – Ecoparque ubicado en la zona de Palermo, hacia el Mato Groso, Brasil, a un santuario para elefantes llamado  Global Sanctuary for Elephants.

“Habíamos participando de varios traslados, mediante licitación, con el Ecoparque o sea con el Gobierno de la Ciudad. El transporte de animales es complejo y sensible debido a la cantidad de entidades incluso de bien público que participan, acompañan y observan el trabajo que se realiza”, explica Nieto.

Cuando surge participar de la licitación del transporte de la elefanta “veníamos de un periodo muy bueno de trabajo y cuando analicé presentarme en la licitación pública, mi familia no estuvo de acuerdo por el riesgo que esto implicaba. Había que hacer una inversión para realizar la operación como se debía. También realizar una serie de presentaciones de documentación por la salida e ingreso del animal en ambos países, dejar constancias con  documentación en áreas de cuidado de especies animales, etc. Pero decidí hacerlo”, detalla el transportista y comenta que su afán por participar fue porque consideró, desde el principio, que a contaba con el expertis y la confianza del cliente “para realizar la operación logística de  manera exitosa”.

El traslado de un animal de gran porte, requiere de un sinnúmero detalles que deben se analizaron y programados porque de eso depende el logro final, a la vez que el mobiliario para esa ocasión especial  debe contar con todo lo necesario y generalmente no se vuelve a usar. Al ganar la licitación la empresa adjudicataria no contaba con el carretón para llevar la jaula que provenía de Brasil, ni con el camión adecuado. “Salí a buscar las herramientas necesarias y todo fue apareciendo sin mayores inconvenientes incluso compré a proveedores que, sin conocerme, aceptaron cheques”, detalla  Nieto y agrega que para él era todo un desafío estar a la altura de la situación.

El traslado exitoso de Mara no sólo consistía en lograr que el animal llegue sano y salvo a destino, sino que debía implementarse durante el viaje un cronograma de paradas para que Mara ingiera alimento y fuera controlada por sus cuidadores. Sin olvidar la adquisición de comida para el animal una vez ingresada la comitiva a Brasil, ya que por normas sanitarias de frontera no se podía entrar al país vecino con alimentos y agua, provisiones que se debió adquirir del lado brasileño.

“Personalmente realice antes el trayecto en una camioneta para cerciorarme de todos los detalles a tener en cuenta. Poder coordinar con hoteles y demás necesidades que estaban estipuladas en el itinerario o las que podían surgir, detalla Nieto.

El traslado fue monitoreado por cámaras y contó con vehículos que acompañaron el viaje llevando a una comitiva de 12 personas entre las que se encontraban: periodistas, cuidadores, administrativos que realizaría diversos trámites aduaneros. Se hicieron paradas de descanso del personal en un hotel.

El día D y la pandemia

Al llegar a la etapa final  de organización del viaje y teniendo la fecha de salida muy próxima, por diferentes situaciones vividas por el Ecoparque o limitaciones el tránsito, el día de salida se fue aplazando.

Con la cuarentena impuesta por la pandemia de Covid -19. Las cosas se fueron complicando, pero no fueron imposibles para nosotros. Nos cambió absolutamente lo previsto. Nuevas normativas para el traslado, los hoteles donde se había previsto el descanso estaban cerrados y los controles sanitarios a la comitiva que acompañaba eran diferentes a los previsto, seis meses antes”, relata el Nieto.

“Salimos un sábado 9 a la noche y el elefante piso tierra brasileña el siguiente miércoles 19 de mayo”, detalla enérgicamente el transportista como volviendo a revivir la hazaña.

Es que todo no terminaba cuando Mara haya llegado a Brasil. Por la magnitud y el porte del animal en cuestión el carretón utilizado para el  viaje no podía ingresar, por su tamaño, en la ruta camino al  Global Sanctuary for Elephants, y se había previsto un cambio de vehículo. “Situación y movimientos que se había planificado y pensado de manera previa en Buenos Aires”, indica el transportista.

“Seguimos instrucciones desde Buenos Aires hasta la frontera desde Argentina. Cuando el elefante pasó a Brasil, ya las indicaciones provenían de lado brasileñó”, explica el logista, y analiza: “Lo especial que tuvo transportar a la elefanta Mara fue que nosotros somos especialistas en llevar bultos, cajas, incluso cosas de total delicadeza como lo fue en cuarentena llevar aparatos respiratorios al norte y mercancía peligrosa. Pero trasladar de un país a otro a un ser vivo, de gran porte donde el animal debe sufrir lo menos posible los avatares de un traslado, es totalmente diferente”, respira profundo Nieto y concluye: “La experiencia para mí fue única”

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