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El mercado de las divisas digitales

 |   29 de junio del 2021


Por: Roberto Sánchez Vilariño (*)

Existe todo un proceso en la economía global que ha llevado a replantear las presunciones históricas sobre la reserva de valor en monedas duras como el dólar o en bienes tangibles como el oro. No es un tema reciente ni tiene una conclusión clara. En ese entorno se suman los criptoactivos como un jugador incipiente que propone, desde otra óptica, una visión diferente de cómo tener y transferir valor en un mundo digital.

Estas monedas virtuales, pueden ser intercambiadas y operadas como cualquier otra divisa tradicional, pero hasta el momento están fuera del control de los gobiernos e instituciones financieras. Pueden considerarse una alternativa a las divisas tradicionales y a su vez como un medio de pago o variaciones entre una cosa y la otra.

Para muchos especialistas en la materia uno de los riesgos significativos de la inversión es el regulatorio: la posibilidad de que las autoridades traten de prohibir la tenencia, inversión o transacciones con criptomonedas, al considerar su uso como una manera de sortear el cumplimiento del marco legal o bien que se esté viendo amenazado su monopolio en la acuñación de moneda. Si bien diferentes gobiernos han tomado posiciones disimiles, crece la convicción que los intentos de regulación extremos no frenarán la expansión.

Cuando hablamos de riesgos de operar con criptomonedas están relacionados principalmente con la volatilidad del mercado en el que operan y se pueden resumir en:

  • Volatilidad: cambios inesperados en el sentimiento del mercado pueden provocar fluctuaciones repentinas.
  • Regulación: como mencionamos, actualmente no están reguladas por gobiernos ni bancos centrales.
  • Susceptibilidad: a errores y ataques informáticos.

En respuesta, tanto las empresas privadas como los Estados y sus respectivos bancos centrales están proponiendo sus maneras de hacer las cosas que afectan a la regulación e incursión en este mercado que, a la fecha, tiene una valoración de 2,300 millardos de dólares y existen en el mercado unas 4000 opciones de criptomonedas donde quienes dominan el mercado son Bitcoin (47%) y Ethereum (19,7%).

Lo que se inició como un mercado de pequeños inversionistas hoy grandes empresas y fondos de capital de riesgo han ido, gradualmente, invirtiendo en criptoactivos, lo que demuestra que las ideas detrás conquistan espacios que pierden el miedo y el escepticismo.

A diferencia de las divisas tradicionales, las criptomonedas solo existen como un registro de propiedad digital compartido almacenado en cadenas de bloques. Cuando un usuario desea enviar unidades de criptomoneda a otro, las manda a la cartera digital del destinatario. La transacción no se considera completada hasta que se verifica y se añade a la cadena de bloques a través de un proceso llamado minado, que también es el proceso mediante el que se crean nuevos tokens de criptomonedas. En este ámbito aparece el concepto de cadena de bloques (blockchain), sustento de estas divisas, cuya esencia está basada en la concepción de un modelo distribuido de operación, transparente y resiliente. El balance entre la confidencialidad del individuo y la necesidad de transparencia para evitar delitos es uno de los problemas que se analizan en el mercado.

Aunque conceptualmente la alteración de las cadenas de bloques es posible, Bitcoin y Ethereum tienen más de una década demostrando que su modelo es resiliente a ataques e intentos de manipulación. Los incidentes que han ocurrido tienen que ver con la tecnología y sistemas subyacentes que fungen como herramientas de interrelación entre las cadenas de bloques y sus usuarios, como las casas de cambio, monederos, computadoras, etc. Ello debe generar conciencia a usuarios y organizaciones que incursionan en este entorno, de que la fortaleza del criptoactivo está subordinada al resto de los elementos y, en consecuencia, se hace necesario conocer y evaluar la totalidad del escenario.

La desintermediación es subvalorada y sin embargo muy relevante: la gran mayoría de quienes hoy están operando en este mercado especulativo lo hacen mediante proveedores de servicios que les facilita posicionarse en un activo u otro y desempeñan el rol de custodios, tal como se hace en inversiones tradicionales. Para el grueso de las personas, las promesas fundamentales de los criptoactivos, son conceptos difusos e irrelevantes al momento de decidir invertir.

Son muchas las ideas, proyectos e implementaciones que están siendo desarrollados a partir de la capacidad de simplificar o eliminar la intermediación y establecer relaciones donde la confianza está en el modo y no en un tercero que garantiza la integridad de la operación.

¿Qué mueve el mercado de las criptomonedas?

Los mercados de criptomonedas se mueven de acuerdo con la oferta y la demanda y, como se encuentran descentralizados, no suelen estar afectados por sucesos económicos y políticos que influyen a las divisas tradicionales. Aunque todavía existe una gran incertidumbre alrededor de este mercado, los siguientes factores pueden tener un impacto significativo en su precio:

  • Oferta: el número total de monedas y la tasa a la que se emiten.
  • Capitalización bursátil: el valor de las monedas existentes y cómo perciben su evolución los usuarios.
  • Prensa: la imagen de las criptomonedas que se presenta en los medios y cuánta cobertura reciben.
  • Integración: el grado de integración en la infraestructura existente, como en los sistemas de pago electrónico.
  • Acontecimientos clave: los sucesos relevantes, como cambios regulatorios, fallos de seguridad y reveses económicos.

En los últimos tres años el crecimiento de las casas que manejan el intercambio de Bitcoins por pesos en Argentina se ha multiplicado por cuatro y reportan una duplicación de sus transacciones entre 2019 y 2020.

La mejor manera de prevenir lavado de activos o financiamiento de terrorismo con el uso de divisas digitales es el reconocimiento de la organización o personas con que se hace el intercambio.

En relación con el marco regulatorio y otros usos de tecnología preocupa a la mayoría de las organizaciones especialmente por la lentitud de su adaptación y la interpretación coyuntural que se haga del fenómeno, por ejemplo, asumir al mercado de monedas digitales como una forma de sortear las políticas oficiales cambiarias, complicaría la creación de un marco que permita oportunidades con esta tecnología.

En el tratamiento legal y tributario de las criptomonedas hay más dudas que certezas por ser un concepto nuevo que pierde características territoriales. Entre los aspectos más desafiantes encontramos: su rápida evolución, las dificultades para valorarla y su naturaleza descentralizada. Es notable cómo dentro de una misma región hay países que estimulan su uso mientras que otros prohíben su implementación.

La necesidad de caracterización y definición que presenta este mercado deberá basarse bajo conceptos flexibles que involucren diferentes aspectos tales como monedas, medios y sistemas de pago, plataformas de “smart contracts”, commodities, mercado de valores, que garanticen una base sólida para el desarrollo del mercado de criptoactivos presentes y futuros.

(*) socio de PwC Argentina.

Nota publicada en RevistA Énfasis Sudamérica edición junio 2021. Ingresá aqui.

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