Aviso de Privacidad y uso de cookies
Utilizamos las cookies para gestionar esta página web y mejorar su facilidad de uso. Puede encontrar más información sobre qué son las cookies, por qué las utilizamos y cómo se pueden modificar en Privacidad y cookies. Al utilizar esta página web está aceptando el uso de cookies.

Las Pymes en el contexto internacional

 |   21 de septiembre del 2020


En el mundo que viene, aquellas organizaciones con la agilidad necesaria para responder de forma efectiva ante las disrupciones de los mercados contarán con una importante ventaja competitiva, y esto es algo para lo que las pequeñas y medianas empresas tienen mucha capacidad.

 

En el marco de la realización de ExpoPyme Virtual, se llevó adelante un workshop sobre comercio exterior durante el COVID-9, que contó con la participación de Marcelo Elizondo, consultor, analista y especialista en negocios internacionales, quien brindó un completo panorama de la situación de las pequeñas y medianas empresas que se desempeñan en los mercados internacionales.

El especialista precisó que el comercio internacional para las Pymes vive una situación complicada desde mucho antes de la pandemia, con una globalización que amplía mercados pero que se vuelve cada vez más exigente, “En los últimos diez o quince años el comercio internacional empezó a estar motorizado más que por las cadenas de valor tradicionales, empresas grandes que buscan proveedores en algún lugar del mundo, por la conexión de armadores de conocimiento. La generación de alianzas entre empresas que van incorporando valor a partir de intangibles: innovación, ingeniería, capital intelectual, servicios, propiedad intelectual, etc. El principal aporte que cualquier empresa puede hacer en el comercio internacional es el de un producto aun físico, pero en el que la calificación viene del conocimiento incorporado en dicho producto”.

Te puede interesar: Great Place to Work destaca el rol de la agilidad empresaria

Elizondo señaló que entre “los intangibles” que impulsan estos últimos años el proceso de globalización, se pueden mencionar a los estándares de calidad, el cumplimiento de certificaciones, el diseño incorporado a los productos y el know how relativo al armado de ecosistemas de alianzas, lo que se denomina arquitecturas vinculares, “en las cuales las empresas ya no son meros vendedores en base a contratos legales convencionales, sino que son parte de relaciones sistémicas en las cuales lo que hay son alianzas entre empresas que piensan juntas el desarrollo de estrategias comunes, comparten conocimiento, planifican e invierten en conjunto hacia adelante. Este proceso llamado la cuarta globalización, ha hecho mutar las viejas cadenas globales de valor que teníamos a principio del siglo XXI, por estas nuevas en las cuales el conocimiento incorporado en el proceso de producción es el principal insumo. Un proceso que probablemente se va a acelerar luego de esta pandemia que estamos atravesando”.

Los efectos de la pandemia

En relación al impacto generado por la expansión del COVID-19, el consultor en comercio internacional destacó la gran caída de volúmenes que se registra, por lo que la OMC está previendo que la retracción del comercio global para fin de 2020 será de entre 15 y 30%, “para comparar, pensemos que la última gran caída fue la de 2008/2009, cuando el comercio internacional cayó en total un 10%”.

Sin embargo indicó que finalmente la pandemia va a pasar y que, tarde o temprano, el año próximo tendremos alguna condición de normalidad.

En este sentido, se refirió a las marcas o cambios que esta situación excepcional dejará en el comercio global, “Yo creo que lo que va a quedar después de la pandemia es una nueva sensibilización que afectará al comercio internacional. La globalización productiva es difícil de detener; la internacionalidad que ha permitido escala, especialización, y el aporte de las ventajas competitivas de cada una de las regiones no es fácil de detener. Si nosotros quisiéramos volver a un nacionalismo económico como el que teníamos hace setenta años en el mundo perderíamos ventajas, incrementaríamos costos, y el mundo no puede hacer eso. En todo caso lo que va a ocurrir en adelante es un mundo en el cual el comercio internacional va a estar un poco más afectado por nuevas regulaciones, estándares de calidad y normas no arancelarias más exigentes, por esa sensibilización de consumidores de empresas que querrán tener más seguridad en sus cadenas de abastecimiento”.

De acuerdo con Marcelo Elizondo, es muy probable que esta tendencia alcance también a los acuerdos comerciales internacionales vigentes, acuerdos que al día de hoy son más de 300 en todo el mundo, entre tratados de libre comercio, preferencias arancelarias y de complementación económica. “Estos acuerdos entre países ya explican más del 50% de todo el comercio mundial. Probablemente en los mismos se empiecen a incorporar también mucho entramado normativo, mucha confluencia regulatoria no arancelaria, para exigir estándares cualitativos regulativos adicionales. Es posible que el mundo hacia el que vamos tenga también una geopolítica distinta, un poco más compleja, en la cual las cuestiones políticas influyan mucho en lo comercial. Por ejemplo, hoy estamos viendo diferencias entre Australia y China, que están impactando en el comercio internacional entre ellos, también amenazas de la India hacia China, así como una reciente aprobación por parte del parlamento holandés de una manifestación contraria al futuro del acuerdo Mercosur – Unión Europea, relativa a supuestos incumplimientos cualitativos en los mecanismos de producción brasileños. Estas cuestiones geopolíticas no arancelarias de estándares de calidad, cualitativas, van a influir mucho y hay que prepararse”.

El desafío Pyme

Según el analista internacional, en el mundo que viene la inversión será el principal motor para que las Pymes puedan ser competitivas, de acuerdo un contexto determinado por:

  • Globalización más intangible, con el conocimiento como principal insumo.
  • Mundo pos pandemia internacional en términos productivos, pero un poco más complejo en cuanto a regulaciones y exigencias cualitativas.
  • Las empresas tendrán que competir en base a condiciones cualitativas que surgen de la inversión.
  • Las empresas no van a competir por menores costos, menos desde Argentina, van a competir por atributos competitivos más allá de la oportunidad.

“Las empresas tienen que actuar con estrategias sostenidas, aun siendo Pymes. Existe en el mundo, con cada vez más relevancia, lo que se conoce como micro multinacionales, empresas que no dejan de ser Pymes, pero que avanzan en la generación de arquitecturas vinculares, relaciones estables y sistémicas. La confianza, la reputación y la predictibilidad de la empresa en su comportamiento y su capacidad de abastecer a futuros cambios tecnológicos y de mercado, que serán constantes, van a ser clave”.

Al respecto Elizondo señaló que, como indican actualmente muchos autores: La principal virtud hoy no es tener un buen producto, sino ser una buena empresa con capacidad de cambio, de adaptabilidad, porque la tecnología evoluciona muy rápido y porque las condiciones del mercado, a partir de los requerimientos de los propios consumidores, así lo van planteando. “De hecho son varios los especialistas que están hablando de que ya no es necesario pensar en la innovación sino en la disrupción. Porque al ritmo en que cambian las condiciones de mercado, es más importante una empresa que está en condiciones de abastecer a su cliente mediante su capacidad de adaptación, que una empresa que tenga un buen producto cuyo ciclo de vida probablemente se va a achicar rápido. Eso implica generar buenas relaciones en el mundo con clientes y proveedores, cadenas muy sólidas, con la reputación como atributo, innovación constante, adaptabilidad, e incluso cierta capacidad de anticipación, lo cual supone que competimos en el mundo en base a condiciones cualitativas y no por costos. El paradigma de la eficiencia como menor costo probablemente empiece a ser compatibilizado con el paradigma del valor, aun cuando no sea a menor costo”

Finalmente, y a modo de recomendación, Marcelo Elizondo resaltó: “El mundo que viene va a seguir siendo de internacionalidad productiva, no se puede retrotraer un comercio internacional que explica el 50% del producto bruto mundial, a menos que queramos pagar altísimos costos. Es un mundo en el cual las empresas con más agilidad y adaptación al cambio, que va a ser exigente y permanente, van a ser exitosas y las Pymes tienen más capacidad para eso”.

Te puede interesar:


Notas relacionadas

Te podría interesar