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Comercio exterior: situación y perspectivas a nivel global

 |   22 de septiembre del 2020


La crisis provocada por la pandemia y sus consecuentes restricciones tienen impacto en la economía de todo el planeta. Adicionalmente, la llegada del coronavirus encontró a Argentina con un importante deterioro de su economía local, lo que sin dudas representa un desafío mayor a la hora de amortiguar los efectos de esta inesperada situación.

 

En diálogo con Énfasis Logística, Miriam Ardura, profesora de ARLOG y Coordinadora de la Licenciatura en Comercio Internacional de la Universidad Provincial de Ezeiza, nos brinda su visión sobre la actualidad del comercio exterior en tiempos de pandemia.

Énfasis Logística: Cómo impactaron la pandemia y su consecuente cuarentena en las operaciones de comercio exterior argentinas?

Miriam Ardura: Estamos frente a la crisis más grave de los últimos 70 años según la CEPAL, pero además Argentina está en una situación económica muy delicada porque arrastra una crisis económica, financiera y política, y es muy difícil definir un programa económico sustentable cuando se está en una crisis. En tal sentido, será clave para la Argentina la posición que tome ante los acuerdos de integración, ya que estos van a ser muy importantes para desarrollar el comercio en la región. La baja del consumo en la economía China tiene un impacto directo en nuestra economía, ya que son los principales compradores de productos agropecuarios. Por otra parte, la situación con EE.UU es preocupante, porque están aplicando restricciones a las importaciones (carne bovina) y por la caída del precio de los commodities. El volumen de importaciones y exportaciones viene en franco descenso, por lo que es importante analizar la oferta exportable. Desde el 2011 hasta ahora no hay cambios significativos y si bien hay capacidad ociosa, se requieren nuevos mercados y nuevos consumidores, pero los nuevos mercados no están demandando.

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Por su parte, la Argentina no ha tomado decisiones concretas en cuanto a su comercio internacional. Actualmente tiene una escasa participación en el Comercio Internacional Mundial, ya que solamente se exporta un 0.32% de Bienes y un 0.24% en Servicios, que representa el 1.6% del total de las empresas argentinas que participan de la actividad exportadora.

En consecuencia, Guillermo Dell Imagine, Especialista en Comercialización de Servicios que ha participado del Ciclo de Conferencias UPE (Universidad Provincial de Ezeiza) enfocado en la actualidad del comercio exterior, propone establecer análisis de prospectivas de escenarios posibles viendo con especialistas y modelos matemáticos lo que sucederá en la post-pandemia. Propone, asimismo, generar políticas de:

  • Fortalecimiento de cadenas de valor y economías regionales.
  • Sumar valor e innovación en empresas con el fin de diseñar Ofertas de Valor para los mercados internacionales.
  • Programas de diversificación y aumento de exportaciones.

Argentina puede aprovechar la oportunidad impulsando la comercialización internacional de servicios basados en el conocimiento (ciencia, tecnología, innovación y diseño en todas sus formas) e industrias culturales (música, cine, contenido audiovisual y turismo). Por otra parte, como país estamos muy bien posicionados en el mercado internacional con productos como vinos, miel y software. Argentina debe trabajar en mejorar su Balanza Comercial, modificando tendencias y creando empresas exportadoras en cantidad y calidad de preparación para competir en mercados externos.

Por su parte, sobre este punto el Lic. Gerardo Spadafora, Consultor en Comercio Internacional, Logística, Shipping y Supply Chain además de Docente de la UPE, remarcó que debemos estar atentos a las nuevas regulaciones y requisitos que vayan a salir para acceder a nuevos mercados y a los impactos que ello pueda tener en los costos logísticos locales o internacionales. De toda esta situación deberían surgir medidas o mecanismos para impulsar la actividad exportadora.

É. L.: ¿Tiene conocimiento de la situación del comercio exterior a nivel regional?

M. A.:Si analizamos el contexto de América Latina y Caribe, según la CEPAL esta crisis tendría efectos más nocivos que la Crisis Financiera de 2008. Ello así porque en esa época los países estaban mejor posicionados que ahora por el aumento de los commodities. En efecto, los últimos años no fueron buenos para los países de la región. Si bien México y Ecuador se mantuvieron estables, en tanto que Brasil y Chile tuvieron un leve crecimiento, Argentina y Venezuela sufrieron una fuerte caída. Por su parte, países como Perú y Colombia que han tenido tasas de crecimiento importantes por las grandes inversiones, posicionándolos mejor para una recuperación post-pandemia. En base a ello, se pronostica entonces, una caída del 18% para Venezuela, de un 6.5% para Argentina, México y Ecuador seguido de un 5.2% para Brasil; y mientras se esperaba para la región un crecimiento del 3%, se prevé en cambio una recesión entre el 4% y 5%.

¿Cuáles son las cuestiones que afectarían a la región? La caída de los commodities, la ruptura de la cadena de valor, el decaimiento del flujo de turistas, la caía de la actividad de los socios comerciales, las condiciones financieras en las que se encontraban las economías antes de esta situación y las remesas. Hay una fuga importante de capitales que migran a economías más estables.

Se prevé una caída de las exportaciones en Latinoamérica del 10% que podría llegar al 13% por la dependencia de las exportaciones a China; y se estima, asimismo, un incremento de la pobreza extrema del 2%. De allí, la importancia del rol que vayan a adoptar los Gobiernos de cada país, pero es importante que los países no cierren sus mercados, brinden fuertes incentivos a las exportaciones, desarrollen políticas fiscales (período de gracia, reducción de deudas, reducción de tasas de interés, otorgamientos de financiamiento productivo); así como también será condicionante la posición que adopten los Organismos Internacionales (FMI, Banco Mundial, OIT) otorgando condonaciones o reestructuraciones de deudas y donaciones.

É. L.: ¿Cuáles son las expectativas para el corto y mediano plazo?

M. A.:Esta pandemia ha generado elevados y crecientes costos a nivel mundial. La protección de las vidas y la búsqueda del no-colapso del sistema sanitario, han requerido de medidas que van desde un mayor financiamiento al sistema sanitario hasta cuarentenas obligatorias para reducir la propagación del virus. Como resultado, la pandemia ha tenido un fuerte impacto negativo sobre la actividad económica en el presente año y existen incertidumbres sobre el crecimiento económico mundial, que dependerá de múltiples factores que interactúan entre sí, como ser, la evolución misma de la enfermedad, la eficacia de las medidas de contención sanitaria, los cambios en el acceso al financiamiento, en los hábitos de consumo y en el acceso a bienes y servicios, cambios de comportamiento, cambios en la confianza, entre otros.

Algunos supuestos para la segunda mitad de 2020:

  • La pandemia desaparece o pierde fuerza de forma significativa para la segunda mitad de 2020.
  • Las economías desarrolladas y emergentes pasan de ser relajadas durante el segundo semestre.
  • Precios de las commodities:

     o Precio del Petróleo: -42% (2020); +6.46% (2021)

     o Precio de los metales: -15% (2020); -5,6% (2021)

     o Precio de los alimentos: -1.8% (2020); +0.4% (2021)

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É. L.: ¿Desea comentar algo más?

M. A.:Otro aspecto importante en todo en este contexto que no debe soslayarse es el papel de China en el mercado internacional y lo que ello puede representar para nuestro comercio regional. Estamos viviendo una situación de traspaso del centro de gravedad de generación de la riqueza global de Occidente hacia Oriente. El punto nodal de esta situación es el surgimiento de nuevas economías que se identifican como “emergentes” que, con una fuerte presencia física en oriente, han tenido una importante presencia a nivel global como son: India y la República Popular China.

La demanda de commodities, las exportaciones y el comercio global están fuertemente traccionados por la demanda de China y toda esta actividad creciente se vio favorecida por la caída en el año 2008 de Lerhman Brothers.

Para graficar este cambio del epicentro de la acumulación del capital, es importante analizar que durante 25 años el principal importador de las 15 economías más importantes de Asia-Pacífico fue EE.UU, que importaba productos baratos, manteniéndose con una baja inflación y focalizándose, fundamentalmente, en una economía de servicios. Actualmente, el principal destino de las 14 economías más importantes de esa región (Asia-Pacífico) es China, que es quien está marcando el ritmo de acumulación del capital. Quienes demandan esos productos de las economías vecinas son las sucursales de las transnacionales radicadas en China generando un entramado productivo que hace que hablemos de las fábricas de Asia-Pacífico de donde salen los principales productos terminados que son consumidos en el hemisferio norte occidental. A su vez, China busca socios económicos y proveedores confiables de productos agroalimenticios, por lo cual Sudamérica juega un papel muy importante.

China y EE.UU son los países que más invierten en I+D, pero mientras EE.UU lo hace a través de terceros (Universidades, sistemas federales, programas) China lo hace en forma centralizada e invierte más dinero, siendo el sector en el que está compitiendo más fuertemente en forma indirecta con EE.UU.  La Oficina de Patentes Internacionales informó que en los últimos dos años  China fue quien hizo la mayor cantidad de presentación de patentes por segunda vez en la historia, superando a EE.UU. Esto muestra hacia dónde va el desarrollo de tecnología y cómo ese desarrollo tecnológico va a modificar el comercio.

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