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Vacuna COVID-19: el gran desafío de la cadena de frío

 |   18 de marzo del 2021


Por Marcela Vincenti (*)

:Las bajas temperaturas a las que se deben conservar las vacunas constituyen uno de los mayores retos de distribución de este producto. Al momento de transportarlas, lo más razonable es evitar el almacenamiento prolongado. Algunas empresas e instituciones ya están tomando cartas en el asunto y presentaron diferentes tipos de innovaciones para hacer frente a este desafío logístico.

Desde la OMS señalan que más de la mitad de las vacunas se desperdician a nivel mundial por inconvenientes en la logística del control de temperatura y problemas de envío. En materia de logística y distribución, algunos números son sorprendentes:

200.000 envíos de pallets y 15 millones de cajas de refrigeración: es lo que consideran necesario los especialistas para proporcionar una cobertura global de las vacunas contra el COVID 19 en los próximos dos años.

15.000 vuelos: es el estimado para la realización de dicha distribución.

8000 aviones de carga Boeing 747: según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) es lo que se necesita para proporcionar una dosis única a 7800 millones.

La distribución de estas vacunas trae consigo varios retos y el de la cadena de frío es el principal. La vacuna de Pfizer es el caso más complejo: debe almacenarse a temperaturas de -70℃ (temperaturas más gélidas que las de la Antártida). Una de las medidas de la compañía para garantizar que las vacunas lleguen en correctas condiciones a los ciudadanos, es la bolsa de transporte especial del tamaño de un maletín estándar, empaquetada con hielo seco y sensores GPS. Estas cajas, en principio, podrían contener hasta 5.000 dosis con la temperatura correcta durante 10 días, siempre y cuando permanezcan cerradas.

La vacuna de Moderna también debe congelarse, pero solo a -20℃ (temperaturas de un congelador estándar). La compañía ha ido adaptando las condiciones de almacenamiento, ya que logró reducir la temperatura de conservación de -70°C hasta -20°C. Además, esta vacuna soporta en buenas condiciones hasta diez días después de descongelarse.

Por otra parte, la ‘vacuna rusa’ Sputnik V ha establecido la temperatura de conservación en -18ºC. El resto de las vacunas, como Novavax, Oxford, Astra Zeneca, Sanofi y J&J, las cuales no desarrollan tecnología ARN mensajero, presentan restricciones menores de almacenamiento en frío: 2 a 8°C.

Soluciones razonables

Al momento de transportar este tipo de vacunas, lo más razonable es evitar el almacenamiento prolongado. En este caso, los pallets o cajas provistos de sistema refrigerante se suministran al país correspondiente y, sin llegar a almacenarse, se procede a trasladarlos de los muelles de descarga a los muelles de carga, donde se re-etiquetan y desde donde se envían por carretera a los distintos destinos finales. Esta solución agiliza las entregas en destino y no requiere de centros de almacenamiento, procediéndose a la distribución capilar de manera regular.

La solución de emplear centros de distribución locales presenta una mayor garantía de existencias. Sin embargo, requiere de centros de almacenamiento para recibir grandes volúmenes y de infraestructura para la conservación, manipulación y división de grandes unidades en otras de tamaño “paquete”, para su almacenamiento y posterior entrega diaria de última milla. Esta parece una solución más a medio plazo, quizás cuando se consiga un mayor grado de estabilización de las vacunas y los requisitos de temperatura y manipulación sean menos agresivos.

Propuestas para mejorar la cadena de frío

Algunas empresas e instituciones ya están tomando cartas en el asunto y están presentando diferentes tipos de innovaciones para hacer frente a este desafío logístico. A continuación, algunos ejemplos:

Contenedores autónomos con sistema de aislación térmica

va-Q-tec, empresa con Centro de Operaciones en Uruguay, firmó recientemente un extenso acuerdo sobre el suministro de contenedores térmicos para la distribución mundial de vacunas contra el CoVid-19, con el principal productor internacional de productos farmacéuticos. En diálogo con Énfasis Logística Sudamérica, Edgardo Ipar, Presidente de va-Q-Tec Uruguay, explicó que los va-Q-tainers son contenedores autónomos con tecnología de última generación y un sistema de aislación térmica que permiten un importante aprovechamiento de espacio y asegurar temperaturas estables dentro del rango requerido. Los contenedores trabajan con Intercambiadores de Fase y ofrecen una autonomía mínima de 120 horas (5 días). Dependiendo del tipo de embalaje primario, cada contenedor puede transportar un promedio de 36000 vacunas por pallet. Según Ipar “el mayor desafío es que las vacunas requieren rangos de temperaturas que históricamente no necesitaban. La utilización de hielo seco es un desafío para emplear en grandes cantidades. No sólo por su manipulación y cuidados sino también por la disponibilidad de este producto que, en estos momentos, pueda ser limitada. En este sentido, los contenedores de va-Q-tec pueden transportar productos de hasta -40°C sin utilización de Hielo Seco sino con tecnología de PCM’s o intercambiadores de fase”.

Granjas de congeladores

La empresa de transporte UPS ha comenzado a construir instalaciones de gran tamaño para almacenamiento congelado en Estados Unidos y Países Bajos. Las instalaciones, denominadas ‘granjas de congeladores’, albergarán en total 600 congeladores. Son espacios que contienen una multitud de congeladores de casi dos metros de altura, capaces de congelar a -80ºC. Cada una de estas unidades de congelación puede contener hasta 48 mil dosis cada una.

Contenedor Autónomo Ultrafrío (CAU)

Investigadores de la Universitat Politècnica de València (UPV) han desarrollado un nuevo sistema autónomo ultrafrío que permite el transporte de vacunas que requieran de muy bajas temperaturas. Es capaz de alcanzar hasta los 200 grados centígrados bajo cero estables y es 100% autónomo con alimentación eléctrica. Con este sistema se puede cubrir todo el proceso, tanto de transporte, como de almacenamiento de las vacunas. Para conseguir mantener la cadena de frío en el transporte de las vacunas se usa la expansión del aire en un ciclo de Brayton inverso: controlando la velocidad de giro de los compresores del ciclo, con un variador de frecuencia, se controla la potencia y, por tanto, la temperatura del proceso. Como las vacunas ya llegan dentro de cajas aislantes y cargadas de hielo seco, el CAU solo mantiene la cadena de frío compensando las pérdidas de calor al ambiente. Esto permite el almacenamiento o el transporte indefinido de las cajas de vacunas, dentro de la cámara del CAU, y sin necesidad de reponer o vigilar el hielo seco. Solo hay que proporcionar alimentación eléctrica a la máquina.

Fuentes:

va-Q-tec

https://theconversation.com/

https://thelogisticsworld.com/

https://elpais.com/

(*) Gerente de Contenidos de Encumex SA de CV.

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