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Pensar las cadenas de suministro post pandemia

 |   11 de junio del 2020

De acuerdo con el último informe publicado por Miebach Consulting, además de sus efectos totalmente perjudiciales para la economía y la población, la reciente pandemia de Covid-19 nos ha dejado una serie de lecciones aprendidas que debemos aprovechar para mejorar y fortalecer nuestras cadenas de suministro.

Ante la crisis mundial desatada por la pandemia de COVID-19, la consultora especialista en cadenas de suministro, Miebach Consulting, publicó recientemente un whitepaper enfocado en “Cómo preparar las cadenas de suministro para el post-COVID19”. Compartimos a continuación un extracto de este revelador informe, cuya versión completa ya está disponible en https://www.miebach.com/es/publicaciones/?publication=826&country=AR

A principios de 2020, nadie podría haber pronosticado con certeza las turbulencias que iban a enfrentar las cadenas de suministro a nivel global. El COVID-19 se ha comparado con la gran depresión de finales de la década de 1920 o con un desastre natural que amenaza con detener años de progreso.

Los líderes a nivel global están comenzando a tomar conciencia de que el mundo que habíamos conocido puede no volver pronto y puede haber cambiado de forma permanente. La frase comúnmente utilizada para describir esto es la “nueva normalidad“.

El coronavirus desató un efecto “apertura de caja de Pandora”, con algunas consecuencias actualmente conocidas y otras aún imprevistas. Lo que las empresas saben es que ha comenzado un cambio drástico, y que necesitan adaptarse rápidamente para sobrevivir.

A continuación se analizan cuatro cambios o efectos clave para la industria de consumo masivo:

Los hábitos de consumo están cambiando, lo que lleva a cambios de volumen en todos los canales de venta

Como todo el mundo sabe, la necesidad de reducir la velocidad y/o detener la propagación del COVID-19 trajo aparejados requisitos de bloqueo a nivel nacional, región o ciudades, y permanecer en las casas con la intención de maximizar el distanciamiento social. Como resultado de esto, el comportamiento del consumidor ha cambiado significativamente. Las personas están cambiando a una escala sin precedentes: dónde, para qué y cuándo compran.

Debido a estos cambios fundamentales en el comportamiento del consumidor, han surgido nuevos patrones de demanda. Los consumidores están comprando, y potencialmente almacenando, productos con una vida útil más larga (alimentos enlatados, por ejemplo). Hubo una demanda inicial exacerbada, de productos de limpieza e higiene, creando quiebres temporales de los inventarios, pero una vez nivelado el consumo tiende a mantenerse de forma más constante.

Si bien algunas de estas categorías de productos han experimentado un aumento de la demanda en la crisis, hay muchos ejemplos de categorías de productos que han visto caídas significativas, como equipamientos para viaje y productos electrónicos de lujo. La ubicación del consumo también está cambiando. Con las empresas cerradas temporalmente, los consumidores están comprando sus alimentos y bebidas en tiendas minoristas y consumiendo en casa en lugar de en bares y restaurantes. Estos cambios han impactado en modificaciones en el mix de volúmenes por canal, y grandes implicancias para las cadenas de suministro. Además, debido a estos cambios, la demanda es dinámica, evoluciona semanalmente y seguirá siendo significativamente afectada por los requisitos de confinamiento y cualquier consecuencia económica posterior.

Se espera que los patrones de demanda comiencen a comportarse bajo un enfoque más recesivo, con menos gasto fuera de casa, compras reducidas de productos no esenciales, comportamiento de búsqueda de promociones, mayor preferencia por marcas privadas, compras más frecuentes en menores cantidades y un aumento de los minoristas de descuento.

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Las operaciones de comercio electrónico deben escalar su volumen para satisfacer la creciente demanda

Este período de confinamiento ha aumentado la importancia de vender a los consumidores directamente en su hogar. Si las empresas no apreciaban la importancia del comercio electrónico anteriormente, el confinamiento las ha despertado a esta realidad, o ha confirmado la dirección estratégica de aquellas ya capaces de hacer comercio electrónico. Desde la perspectiva del consumidor, han descubierto o vuelto a confirmar la preferencia para que los productos se entreguen a domicilio mientras están confinados, y esta preferencia se presume no será pasajera. Hay pruebas científicas sólidas, que demuestran que las personas necesitan aproximadamente dos meses para cambiar y arraigar nuevos hábitos, y el confinamiento global ha durado el suficiente tiempo para perpetuar estos cambios.

Habrá un aumento de los empleados que trabajan desde casa, apoyando aún más el comercio electrónico y la demanda de entrega a domicilio. El comercio electrónico llegó para quedarse.

La mayoría de las empresas de bienes de consumo no estaban preparadas para hacer frente a esta evolución, pero ahora se han dado cuenta de que la construcción de esta relación personal con los clientes es un requisito para permanecer en el negocio y hacer frente a la “nueva normalidad”. El manejo eficaz de este cambio fundamental en la cadena de suministro requiere importantes adaptaciones operativas para garantizar que la capacidad de los procesos sea sostenible asegurando las demandas de nivel de servicio de los consumidores en sus hogares. La primera mirada a esta evolución demuestra que muchos grandes minoristas cuentan con la infraestructura para apoyar esta “nueva” modalidad de entregas. Al tiempo que la mayor parte de los minoristas más pequeños, tendrán que adaptarse y potencialmente innovar, para acompañar estas nuevas tendencias.

Al igual que en toda situación de crisis, habrá ganadores y perdedores a partir de este cambio en los patrones de demanda. La capacidad de escalar y flexibilidad de las operaciones de e-commerce desempeñará un papel importante en la determinación de qué lado quedará posicionada cada empresa en el futuro.

Las empresas están protegiendo y optimizando el flujo de efectivo

Muchas empresas han visto en gran medida reducidos sus ingresos. Restaurantes, cadenas de hoteles, aeropuertos, lugares de entretenimiento y centros comerciales están sufriendo con mayor intensidad los efectos de esta pandemia. Incluso con la ayuda del gobierno, todavía deben hacer frente a enormes incertidumbres sobre cómo evolucionarán sus negocios y si serán capaces de sobrevivir. La gestión del flujo de caja se ha vuelto clave para garantizar la liquidez y la supervivencia. Podríamos afirmar que se está gestionando y administrando con “precisión quirúrgica”. Esto está generando una enorme presión y desafíos para las industrias de consumo masivo. Muchas empresas han respondido con acciones para mitigar sus costos, tales como: suspensiones temporales de personal y recortando el pago de ejecutivos y directivos 20-30%. Todas estas acciones son un intento de preservar el efectivo y mantener su talento en la nómina. Las empresas también están extendiendo plazos y priorizando sus cuentas por pagar, reduciendo su inventario siempre que sea posible, y retrasando cualquier introducción de nuevos productos para minimizar sus gastos. Las compañías se encuentran ante el desafío de gestionar un complejo equilibrio: deben mantener su capacidad de servir a clientes para garantizar ingresos, retener su fuerza de trabajo para operar, al tiempo que deben proteger y preservar el flujo de caja para sobrevivir.

Los niveles de servicio disminuyen debido a los desafíos de producción y distribución

Los cambios fundamentales no solo están en el lado de la demanda, también han cambiado las condiciones de operación. Los volúmenes significativamente más altos en nuevos canales, categorías de productos o líneas de negocio han generado cierto grado de escasez de suministros y han creado déficits de capacidad en la fabricación. Muchas empresas han tomado medidas para seguir entregando los volúmenes requeridos impulsando el recurso de incurrir en horas extras, enviar y entregar los fines de semana, y agilizar los suministros a geografías distantes. Al mismo tiempo, algunas empresas han desacelerado líneas de producción que tienen demanda mínima, lo que permite disponibilizar capacidad adicional. Las empresas están implementando medidas de protección de la salud y seguridad para reducir el riesgo de contagios. En algunos casos, el incremental de salario para personal “de riesgo” se utiliza para incentivar a los empleados a seguir realizando trabajos y evitar que una instalación cierre.

Como resultado de estas dificultades operativas, los niveles de servicio han sufrido, los costos de fabricación están aumentando, mientras que la productividad y los resultados han disminuido.

Estrategias para el futuro inmediato

Compartimos tres aspectos clave para abordar la cadena de suministro de su empresa con las perspectivas financieras inciertas de los próximos 6-18 meses.

1. comprendiendo sus drivers de costos

• La mayoría de las empresas están experimentado cambios significativos en la demanda y el volumen de sus canales, presión sobre los plazos de entrega y el nivel de cumplimiento de sus pedidos.

• Estos cambios han impactado sobre las operaciones, presentando líneas de producción con capacidad saturada pero exceso de capacidad en otras. Despliegue de inventarios muchas veces con desequilibrios en la red y desafíos de servicio.

• Debido a estos cambios significativos, el enfoque tradicional que implica comparar costos históricos con el presupuesto, no es lo suficientemente preciso para la toma de decisiones correctas hacia adelante.

• Resulta imprescindible una revisión profunda de los factores de costos y sus drivers asociados, en la búsqueda de eficiencias operacionales, para adaptarse rápidamente al nuevo contexto.

2. Validando los nuevos requerimientos de su capacidad operativa

• El incremento del canal e-commerce ha demostrado resultar crítico para el futuro mediato, incluso en los mercados más inciertos.

• Será necesario aumentar la capacidad de manera eficiente, comprendiendo la interrelación entre los elementos de la CS en forma integral, buscando evitar la generación de cuellos de botella operativos.

• Del mismo modo, agregar estrés a sus procesos de entrega y preparación de pedidos con volúmenes incrementales y solicitudes de entrega más frecuentes, puede causar dificultades manteniendo la definición original de ruteos, impactando en los costos de distribución.

• Resulta clave realizar una revisión minuciosa y con metodologías estructuradas de su verdadera capacidad en cada nodo de la red, que le ayudará a identificar potenciales cuellos de botella, ineficiencias y mayor foco de atención de la compañía en el corto plazo.

3. Validando la capacidad y fiabilidad de sus proveedores

• Resulta crucial para reducir y adelantarse a potenciales interrupciones puntuales en el abastecimiento.

• Lo que en algún momento pudo haberse asumido como estándar en el pasado reciente, no es tan claro en la “nueva normalidad”. Las relaciones a largo plazo y/o estratégicas, que implican contar con acuerdos de aprovisionamiento claramente definidos se están convirtiendo en las nuevas reglas de operación.

• El rendimiento de una cadena de suministro es tan sólido como el eslabón más débil. Contar con socios estratégicos para sus suministros y servicios críticos es una necesidad que requiere una revisión inmediata.

Después de la pandemia

Estas son algunas iniciativas que deben priorizar las empresas para encontrarse bien posicionadas luego de la pandemia.

Reducción de OpEx: Para reducir el costo total operacional, se deben impulsar mejoras en los procesos y la productividad a lo largo de toda la cadena de suministro, con foco en la eliminación de actividades que no agreguen valor. Para las oportunidades detectadas, priorice la implementación de aquellas iniciativas de rápida implementación e impacto sobre la rentabilidad del negocio, con beneficios tangibles en reducción de OpEx y baja inversion asociada.

Planificación de iniciativas de mejora: La planificación de mejoras a corto plazo sobre los procesos, es la respuesta táctica a la incertidumbre del COVID-19 para cualquier empresa enfocada en el costo, la seguridad y la agilidad. El nivel de incertidumbre actual, acentúa la necesidad de focalizar esfuerzos en la planificación y programación de aquellos procesos, que incidan sobre la mejora en los niveles de servicio y la optimización de costos logísticos.

Digitalización de la cadena de suministro – “Digital Twin”: La complejidad de los sistemas logísticos es un desafío creciente para la gestión de las cadenas de suministro modernas. Bajo entornos de incertidumbre del mercado, contar con información casi en tiempo real al alcance de la mano, y planificar por medio de la simulación de escenarios resulta más importante que nunca. Los modelos digitales y las simulaciones se utilizan para comprender mejor las complejidades y la toma de decisiones en un entorno virtual y seguro.

Digitalización de la cadena de suministro: IA y “Deep learning”: El aumento de incertidumbre sumado a una disponibilidad de datos exponencial, hacen que las aplicaciones vinculadas a la Inteligencia Artificial permitirán a las cadenas de suministro pasar de un enfoque reactivo de supervivencia a un escenario sustentable con visión largo plazo. Aunque suene “futurista”, existen empresas con aplicaciones concretas a disciplinas tradicionales de la logística, como por ejemplo la gestión de inventarios en la red y los procesos de pronósticos comerciales. La IA, y más específicamente el Deep Learning, permite asegurar niveles de inventario óptimos, niveles de servicio más altos e identificación y mitigación rápida de los riesgos en la cadena de suministro.

Abastecimiento estratégico: Revisión de contratos: Bajo tiempos de incertidumbre vienen tiempos de estrés empresarial, y por ende, la necesidad de replantear y revisar condiciones contractuales. Las revisiones de contratos permiten identificar con antelación potenciales problemas, ya sea con sus proveedores o clientes. Revisar los términos y las métricas acordadas ayudará a garantizar que las operaciones funcionen según lo previsto bajo el nuevo entorno, y por lo tanto, a proteger su organización frente a eventuales riesgos.

Abastecimiento estratégico: Resiliencia: Las cadenas de suministro corren el riesgo de interrumpir el abastecimiento, debido a las limitaciones de insumos y productos que fluyen a través de geografías, aranceles comerciales o proveedores críticos que se encuentran temporal o permanentemente sin operar. Estrategias como el “near-shoring” (tercerización de servicios clave en proveedores con presencia local cercana) son parte de la “nueva normalidad”, para las cadenas de suministro que necesitan imperiosamente garantizar demanda local en cada país. Otras estrategias complementarias, como la diversificación del suministro, también permiten mitigar riesgos. Una evaluación integral del suministro de insumos y materias primas son  fundamentales para garantizar que su cadena de suministro pueda seguir atendiendo a sus clientes en estos tiempos.

Automatización de la cadena de suministro: En los tiempos que corren, la digitalización y contar con la automatización de procesos clave en la cadena de suministro, permitirán mitigar la posible escasez de disponibilidad de dotación operativa y también reducir costos operativos. No sólo procesos físicos, como la preparación y clasificación de pedidos, sino también procesos administrativos como la gestión de transporte, gestión de depósitos o procesos de gestión de pedidos y cobranzas.

(*) Pank Bedaux y Xavier Farrés  de Miebach España; Ignacio Gallo de Miebach Argentina; Philippe Lavoué de Miebach Francia; y Bryan Nielsen de  Miebach USA.


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